Aspectos generales para un buen control de maleza en trigo

Ya en números anteriores hablamos de algunos aspectos que son necesarios considerar para un buen control de maleza en trigo, abordamos ampliamente el estadío de aplicación, la dosis y la calibración. Las conclusiones fueron las siguientes:

  1. Las aplicaciones deben realizarse en los primeros estadíos de crecimiento para tener una buena cobertura, ya que la maleza es más susceptible y evitamos la competencia por los nutrientes entre nuestro cultivo y la maleza.
  2. En cuanto a la dosis, no debemos aplicar menos de la dosis recomendada (sub-dosificación) o aplicar más de lo recomendado (sobre-dosificación).
  3. La calibración es muy importante para una correcta aplicación, saber cuánto volumen de aplicación por hectárea nos garantiza que la dosis que estamos aplicando es la completa, y garantizar una cobertura homogénea.

 

Todo el sistema requiere especial atención y cuidado, desde el tanque de aspersión hasta las boquillas, que son las encargadas de convertir el caldo de aspersión en finas gotas que serán depositadas en el objetivo.

Ahora bien, la calidad de agua y el volumen de aplicación  también juegan un papel importante en el desempeño de los herbicidas. Existen teorías que indican que a menor volumen de aspersión, mejora el control de algunos herbicidas inhibidores de la ALS, sin embargo no son del todo ciertas.

Se han realizado pruebas de eficacia y selectividad con varios herbicidas inhibidores ALS y ACCasa y se ha encontrado que cuando el volumen de aspersión está en el rango de 200 a 300 L, el control mejora; además, con infestaciones altas de maleza la cobertura es más uniforme y por tanto mejora la eficacia. En la gráfica 1 se observan dos volúmenes de aplicación con herbicida inhibidor de la ALS que demuestra que el volumen de agua influye en un mejor desempeño del herbicida.

Eficacia de un herbicida A con 2 volúmenes de aplicación 300  y 150 litros. Gráfica 1. Eficacia de un herbicida A con 2 volúmenes de aplicación 300 y 150 litros.

Esto confirma los malos resultados de aplicaciones aéreas en terrenos o campos con alta infestación de Avena fatua o Phalaris sp. En esos campos el dosel que forma el cultivo y la maleza impiden que el herbicida se deposite en el objetivo (maleza) en concentraciones suficientes para que pueda ingresar a la maleza y pueda provocar la muerte.

En cuanto a la calidad del agua, es importante mencionar que al ser el vehículo que transporta el ingrediente activo a la maleza, ésta debe tener buena calidad. Generalmente se obtiene de fuentes superficiales y subterráneas. La calidad del agua está determinada por su limpieza (ausencia de suelo y materia orgánica en suspensión) y su contenido de iones presentes, el cual depende en gran medida de dónde es extraída.

El agua contiene numerosos compuestos; sin embargo, son seis los principales que afectan o reaccionan con el ingrediente activo del herbicida que aplicaremos, estos iones son: calcio, magnesio, sodio, sulfatos, cloro y bicarbonato.

La dureza del agua es causada principalmente por la cantidad de calcio y magnesio presentes, y expresados en función del carbonato de calcio; generalmente estos ocasionan antagonismo a los herbicidas. Es por ello, que se debe hacer análisis de la calidad del agua para asegurar un buen desempeño de los herbicidas y en su caso, corregir o mitigar esta situación.

Muy importante también es ajustar el pH del agua que ayuda al buen desempeño de los herbicidas. En general el pH recomendado para aplicar los herbicidas está comprendido en el rango de 5 a 7, aunque existen otros herbicidas que pueden requerir un pH más ácido. 

La densidad (infestación) de maleza en el campo también es importante a la hora de realizar una recomendación. Las pérdidas a causa de la maleza se incrementan en la medida que la infestación de ellas aumenta (figura 1). Las pérdidas por no controlar avena o alpiste son catastróficas y en casos extremos no se cosecha ni 100 kg de trigo por hectárea.

Alta infestación de avena y alpiste en el Valle de Mexicali. Figura 2. Alta infestación de avena y alpiste en el Valle de Mexicali.

Lo ideal es dar un manejo “especial” a estos lotes con altas infestaciones, que bien deben combinar otros tipos de control, como físico, cultural, etc. O bien con herbicidas preemergentes, ya que dejar solo a un herbicida postemergente en esta situación es muy complicado aun cuando el herbicida tenga un control eficaz igual o mayor a un 90 %.

Por ejemplo, si tenemos una población de alpiste de 10 000 individuos por metro cuadrado y tenemos un control del 98 %, tendremos finalmente 200 alpistes por metro cuadrado, densidad que amacollando puede cubrir totalmente esa superficie antes de la emisión de la espiga. Por ello, es importante conocer el historial de las parcelas y recorrerlas previo a su aplicación.

En el siguiente artículo hablaremos de estrategias que nos ayuden a bajar esas poblaciones altas de maleza en nuestro cultivo de trigo.

Si tiene dudas o requiere mayor información sobre este artículo, por favor, pregunte a su representante de ventas Bayer o a través de nuestro correo electrónico de servicio a clientes: servicioalcliente.crop@bayer.com, donde con gusto le apoyaremos.

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